lunes, 18 de febrero de 2013

Me enamoré del viento.


Me enamoré del viento. Lo hice porque siempre quise ser libre. Siempre quise volar alto y, todo aquel que podía, me amarraba fuerte al suelo.
Sus caricias eran diferentes a las de cualquiera; podían llegar a todo el mundo, a todo aquel que quisiese dejarse enamorar.
Murmullaba en las oscuras noches de hojas caídas y en los cálidos días de sol.
Murmuraba palabras bonitas. Creaba poesía. Me gustaba escuchar su voz. Helaba mi sangre con cada estrofa de su humilde canción y mecía mis solitarios atardeceres con cariño, aprecio y amor.

martes, 15 de enero de 2013

Felicidades Fran.


Ese momento en el que una bellísima persona entra en tu vida para darle color; ese momento, no se olvida. Una persona con la que cuentas para todo, aunque parece no estar nunca. Aquella persona a la que puedes buscar, y, aun estando lejos, encontrar. Un amigo.
Ese momento en el que pasa a formar parte de tu vida lo recordarás siempre. Pero, aun así, todavía recordarás, con más ahínco, conforme vayas haciéndote mayor, ese amigo al que viste crecer y que hoy es un año mayor. Un año más en el que forma parte de tu vida. Otro año para almacenar en la cajita de recuerdos que todos tenemos. Otros mil momentos.
Ese amigo al que le debo la gran alegría de conocer a otra gran persona, que en tan poco tiempo, ha pasado a ser alguien especial a quien echar de menos cuando no está y de la que disfrutar cuando se puede.
Esa gran pareja de amigos. Mis amigos Fran y Laura, de los que hoy me siento especialmente orgullosa.
Personas a las que quiero tanto o más de lo que ellos me quieren a mí.
Quiero agradeceros: el apoyo, la sinceridad, el cariño, nuestras confidencias, los momentos que guardar, la sencillez de una tarde de verano, las risas, los buenos ratos, el aburrimiento, las fotos y algo muy importante: su amistad.
Felicidades Fran y por muchos, muchos más en los que te vea crecer junto a ella, ya no solo en altura, sino como ese amigo que no cambiaría por nada del mundo, esa bellísima persona que eres.
Por muchos años más de amistad.
Atentamente,
Sara.

domingo, 16 de diciembre de 2012

¿Bailamos?


-        - Hola me llamo Angie. ¿Y usted?
-        + ¿Yo? No tiene la menor importancia.
-         - Entonces, ¿me acompaña en este baile?
-         + Por una chica tan guapa como usted cualquier cosa.
-         - Pues tome mi mano, vamos a bailar. Recorreremos el mundo en cada paso de baile.
-         +¿De este baile que es la vida?
-         - Del mismo. Seguramente se habrá equivocado de pareja. Ahí fuera hay más y mejor…
-         + Estoy seguro de que no.
-          -Entonces cójame fuerte. No se arrepentirá.

martes, 11 de diciembre de 2012

Tu calor.


Describiré cada lágrima que salga de mis ojos en una hoja de papel. Forjaré sonrisas. Correré contracorriente, contra el viento, que más de si es poniente. Cuidaré de aquel que me necesite. Estaré a tu lado siempre. Nunca incumplimos una promesa. Siempre fuimos dos, tu mi guía, yo tu ojito derecho. Le daré cuerda al reloj, nunca dejará de latir mi corazón; puesto que es cada latido el que deshace el hielo; hielo con el que forcé mi sonrisa, hielo con el que apalié el dolor.
No me cuesta nada escribirte, sobra inspiración cuando eres calor en los días de sofá, frío y manta.  Sol de madrugada que entra, día a día, por la ventana de mi nueva vida. La flor más bonita del desierto. La pequeña gota que llena el vaso sin apenas hacer ruido, discreta pero eficaz. Las pilas para cuando se acaba la batería; las ganas de vivir.
Describiré cada lágrima que salga de mis ojos como describí tu “yo”. Las describiré con una sonrisa en la boca, con más promesas que cumplir, con apuestas más fuertes que las anteriores. Superación delante del miedo y sonrisas que dan calor; tu calor.

Quiero ser, para que nadie olvide quien fuiste.


Perdí la cuenta de las veces que escribí tu nombre en la pared. Olvidé decirte adiós, o tal vez no pude, o quién sabe si no hice frente nunca a esa despedida.  Confié en que el tiempo me ganaría; aún hoy espero esa partida: Nunca nadie llenará el vacío de tu ausencia.
Me pierdo entre nuestros recuerdos, me embelesan tus fotos, nuestros momentos…Hay días en los que sin ti no puedo.
Es respirar hondo y melancolía. Son tus ojos y en los míos dos lágrimas. Es tu sonrisa, la que me llena de vida; aunque soy consciente de que nunca más la volveré a oír reír.
Quiero ser nuestras últimas tardes de verano, la vitalidad en cada carcajada, la felicidad en nuestras sonrisas, las promesas que no llegamos a cumplir, el poco tiempo de tranquilidad dedicándonos la una a la otra, los cafés, todos tus esfuerzos por hacerme feliz.
Pero sobre todo, quiero ser la persona que de fe de que exististe, de que fuiste la estrella que ilumina el cielo cuando está nublado; quiero ser un trocito de ti, para que nunca nadie olvide quien fuiste.
Te quiero pequeña.

viernes, 7 de diciembre de 2012

És això el que m'agrada.


Saps que és ser un escriptor? Ser un escriptor és inventar sobre paper. És clavar-se dins d’un paper i narrar-ho. És expressar tot aquell sentiment que vulgues expressar i sentir-lo o ometre’l. Estimar el llapis fins fer-lo part teua. Tractar amb cura els papers i tot allò que hi ha escrit, com una mare cuida el seus fills.
Ser escriptor es que et torne boig crear el teu món on la teua imaginació mane sobre qualsevol cosa, on una goma per esborrar tinga el poder de canviar una història que sols tu has imaginat. Tindre en la mà, en una mica de tinta, el futur que sols tu pots filar paraula a paraula.
Ets sens escriptor quan aconsegueixes transmetre amb vanes paraules tot allò que has sentit tu i t’ha mogut a escriure allò que hagués escrit.
És un verí que et plena. És un somni que dur endavant.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Caerás.


Me sorprendo, sonrío. Si, vuelvo a respirar, y sonrío. Recuerdo momentos inolvidables y respiro, respiro hondo. Melancolía, ¿qué más da? Sonrío, pronto volverá. Abrazos y lágrimas gravadas a fuego; sonrío, no volverán. Me busca en medio de sus sinsentidos, cuando no me encuentre, volverá. Sé que no  es sin mí, ni tampoco conmigo.
Una corazonada. A petición tuya, respuesta mía. No me necesitas nunca, excepto cuando crecen las bolas de pelo en atardeceres solitarios que te dejan mudo. Mudo, sordo, quién sabe si también cojo. El corazón cojea. Yo ya lo acepté, sonrío.
No me busques, estoy aquí. Huelo tu perfume a miel, respiro y sonrío, soy así. Lo recordarás siempre que quieras, estoy aquí. No me iré nunca o tal vez sí. Tal vez eche a correr lejos, pero siempre miraré hacia atrás. Miraré para ver como caes, porque sé que no eres sin mí, ni tampoco conmigo.
Respiro, no intentes entender mis sinsentido. Sonrío, hoy soy feliz y sonrío.